, lleva la misma ropa que llevaba ayer a la noche IMOGEN BINNIE

 

COLECCIÓN VEINTIOCHO LUNAS
SERIE DIECISIETEAVA LUNA
EMBRUTARTE

 

POR LOS VALIENTES DUERMEN SOLOS

 

 

«Skin tight skin, hair dyed and walks like a rainbow
Where she goes the Joe knows her middle name
High heels, click, clack
Hey are you
.»
SUZY QUATRO. Letra del coro del primer corte de la cara B de Skin Thing Skin del album debut Suzy Quatro (1973)  

 

Imagen Cubierta Las imágenes no existen en internet: Antes de su muerte entrevisté a Phase 2 y me contó que las fotos se las envió a mi querido D. S. Se las pedí por correo y aquí están. Es una venta ambulante en Nueva York de fotos de graffiti Subway-Style en los meses de febrero de 1980.

Imagen Contra Son esos mismos objetos y fotos exhibidos antes de la venta ambulante. La expo se hizo en uno de los corners del 41 st Street de Nueva York en septiembre de 1980.

 ✍ Viógrafía y se hizo impreso tras fisgar Imogen Binnie. Nevada, 2013. Farrar, Straus and Giroux [Hay ed. catalana: Nevada. pp. 285. Editorial L‘Agulla Daurada,  Ilustración de Patricia Cruz. Trad. del inglés por Bel Olid. Prólogo de Judit K. Rústica. Esta primera edición se publicó en Manresa el mes de enero de 2023.]

🫰 Nuestros oídos captan las ondas sonoras del (B1), Skin Thing Sking, de Suzy Quatro. Suzy Quatro (Vinilo, LP, Álbum, A6 y B6) es el primer álbum debut de la banda. Este primer planchado se publicó en Alemania el mes de octubre del año 1973, por Rak Records.

Bienvenidos a Los Valientes Duermen Solos.
Continuemos el camino.

 

 

                               ES UNA NOCHE QUE ME PARAS Y ME PREGUNTAS POR MI AMIGO. LUCIUS fue aquella amiga con la que compartía mi pasión por las ars y el graffiti. Y que, por poner el ejemplo, una tarde de finales de verano, la lógica de las combinaciones y en el de casualidad misma, me llevó a lo casual de tararear el coro del primer corte de la cara B (Skin Thing Skin) de Suzy Quatro…  «Oye, ¿estás caminando o acechando?«… Estuve deleitándome en saborear de un tirón las resonancias de Susan Kay (Suzi Quatro), una Géminis inglesa, nacida en Detroit (3 de junio de 1950), cuya doble nacionalidad implicatoria, es decir, una mayor cantidad de relaciones posibles, le ha llevado a identificarse como cantautora, bajista y actriz. Lo casual y lo implicatorio es que Suzi es la primera bajista mujer que se convirtió en una rock star. La fotografía de la cover art del álbum fue preparada por Gered Mankowitz, el fotógrafo inglés que centró su carrera en la industria de la música durante más de cinco décadas. En un círculo vicioso acabo por ese pensamiento de principios de 1967 cuando Mankowitz preparó dos sesiones con Jimi Hendrix (Jimi & the Experience) en su estudio en Mason’s Yard en el centro de Londres. La transición de una forma a la siguiente representa, pues, el paso de un equilibrio menos estable a otro más estable, tanto en extensión como en comprensión. Ese tipo de conexión específica de la vida mental, pues, el problema consiste entonces en enlazar entre sí esos dos tipos de funcionamiento, casual e implicatorio. Las semejanzas y las diferencias, así como la relación de orden al aplicar la misma acción (empujar, sacudir, etc.) a objetos diversos (graffiti, fotografías de graffiti, fotografías de las fotografías de graffiti, vinilos, cine, horarios, transiciones) significa ya reunirlos a través de la propiedad común de ser todos ellos igualmente «empujantes», «sacudibles», lo que les torna a todos cualitativamente equivalentes y compone con ellos, precisamente, una clase de equivalencia. Ahora bien, desde el ritmo orgánico o instintivo hasta el agrupamiento, el campo adaptativo se incrementa al reunirme con LUCIUS, que fue aquella amiga… Y que, tras una sesión de cine (Duelle, de Rivette) proyectada por Proyecciones Grieta de nuestra amiga Andrea Bravo en el antiguo espacio donde se celebraba el Pumarejo (la histórica sala de referencia en Vallcarca), decidimos salir a pintar con nuestras stencils: SSS (Sociedad Secreta del Silenci). Y que pasado un tiempo tomo la decisión final. Y que LUCIUS, transitó. Y que en muchas ocasiones, salía en su defensa, en plan justiciero, como el día en que estaba tomando un refresco en el Madame Jasmine, y me fijé en que dos pijos adinerados se reían de mi amiga a la cual le querían pegar una monumental paliza. LUCIUS sin embargo, no era un fanfarrón. Tres meses después transitó. Presumía de ser un caballero, un hombre-sin-cojones que, sin embargo, era exquisito en el trato cuando la ocasión lo requería. Todo esto viene por el libro que llegó ayer a la librería: Nevada, de Imogen Binnie. Un clásico de culto de la literatura LGBTIQ+, publicado en Nueva York el 2013 por Farrar, Straus and Giroux, es ahora, una década después, la quinta apuesta de la editorial L‘Agulla Daurada. Ilustración de Patricia Cruz. Traducción del catalán por Bel Olid. Y un prólogo de Judit K, que tumba el mito y la mentira fabricada torpemente: “No se trata, entonces, de invisibilizar nuestras vivencias y pasar de puntillas, se trata de explicarlas como aquello que son: verdades de la condición humana que definen a menudo nuestra forma de existir en el mundo pero que no nos hacen ni heroínas ni malvadas, nos hacen simplemente reales.” Concretamente a la vida en lo que Judit K termina aportando su mirada: “Si eres como yo, descubrir Nevada en el 2013 te hubiera salvado un poquito. Hubieras tenido menos culpa, más referentes, menos lágrimas, más coordenadas, menos otrxs, más tú.”

Y te sigo contando: no se cuál impacto tuvo Nevada en la vida de lxs demás. La historia de su protagonista –Maria– es enormemente atrayente, pero también incómoda: cuando la vida marginada por el capitalismo te hace ser una especie de minera. Esto ya no es Manhattan. Ha dejado la veintena y la librería donde trabajaba. A Maria le trastocó su salida de Nueva York hacia Oukland el 2007. Se encontró pasando mucho tiempo en un submundo queer cerrado: un día Maria está feliz de la vida hablando con unas amigas de un libro llamado Whipping girl, y al día siguiente se va a una mani bollera y se encuentra unas radicales cisgénero que le llaman travelo. Es agotador salir de casa como la persona que es leída como trans. Se sentía sola. Maria es de esas que se mancha toda de café, y ha recordado de como le gusta escribir mierdas en la libreta. Es como Sigmund Freud: puede inventarse un millón de ejemplos para justificar cualquier teoría de mierda que quiera justificar. Es la Sigmund Freud de la historia de Irlanda. María hace servir la palabra transición, pero le pondrá comillas, porque cree que es un marco un poco cisnormativa de entender lo que hacen personas trans. Una manera más precisa para describir el proceso de ser trans -o el viaje o lo que sea- es comenzar con un marco cisnormativo y pasar después a un otro marco que comprenda de manera más realista las complejidades de las experiencias vividas de las personas trans. Esto quiere decir que la “transición” no empieza con las hormonas ni con la salida del armario. Empieza mucho antes, con la sensación que mucha gente, como Maria, tiene bien pronto que alguna cosa no va. O quizás empieza con el trabajo primerizo, de intentar resolver que es exactamente lo que no va. Empieza en su historia. María hace una exposición sobre sus inicios, cuando ella supone que lo sabe todo sobre hombres y todo sobre mujeres y como interactúan y las diferencias importantes que hace que funcione. Y cuando comienza a transitar, durante los dos primeros años, se lo cree de verdad, que sí. Maria ha salido con mujeres toda la vida, pero como en chico, así que tiene la experiencia de saber como es ser un chico heterosexual, pero ahora es una chica, y cada vez más, el mundo la ve como una chica, y también las chicas con las que sale se relacionan con ella de manera diferente a como se relacionaban con ella las otras mujeres con las que Maria salía. La protagonista es en un lugar fascinante entre medio mientras transita: “Eres la reina uberlady de Nietzsche”. Y como que la misteriosa fase de creerse que ser alta, delgada y blanca tiene que ver con la manera que la tratan ahora; es lo más traumático. Se desvanece el hacerse la chica hetero, superdulce ante el patriarcado random. Este es el contexto en que Maria dice algunas cosas que una década y media más tarde quizá suenan chungas. Parte de transitar es ir aprendiendo con ensayo y error como tener interacciones sociales que la mayoría de mujeres ya ha aprendido a tener con el ensayo error durante la pubertad, aprender simplemente a hacer que un tipo cualquiera que te está tirando la caña desaparezca sin enfadarse.

Al principio de trasladarse a Oukland, Maria vivía en una casa comunitaria enorme que se llamaba “El camino se furca”. María se burlaba de Roland Barthes, por mitificar, ya que eran como once en una casa de cuatro habitaciones. En la historia de Maria hay referencias a obras antiracistas como This bridge called my bag, editada por Cherríe Moraga y Gloria E. Anzaldúa, a Drown de Junot Díaz -que escribió sobre Nova Brunsvic-, a colaboradoras como Norma Alarcón, Barbara Smith, Max Wolf Valerio, Hüsker Dü, Joanna Russ, el Combahee River Collective y Audre Lorde. Maria se sentía invisible al mundo en general y también invisible al submundo, así que el libro era una especie de grito que decía que Maria existía y, por lo tanto, imprimió algunas copias de un fanzine en que reimprimió tres ensayos de escritoras trans explicando por qué querían que la gente cis dejara de decirles travelos. En cierta manera, Nevada es una extensión de este fanzine. La primera mitad de Nevada tracta sobre la Maria y entonces, la segunda mitad sobre James porque la autora quería interrogar tanto las historias de “antes de la transición” como las de “después de la transición”. Parece que para la autora Prettyqueer.com fue una cosa muy grande, una web inteligente que comenzó entorno al 2011 dirigida por Topside Pres: Julie Blair, Red Durkin, Riley MacLeod y Tom Léger. En este punto, hay trabajado mucho y he de dejar Nevada en el buzón de mi amigo. Los valientes duermen solos.

 

www.losvalientesduermensolos.com

 


 

 

Acompañando cada Luna de estas Series, cuido la selección de una imagen de Cubierta y otra de Contra que es, al igual que la música, un humilde homenaje a la Obra desde un ejercicio de Transparencia, basado en los principios de Horizontalidad. Creo totalmente necesaria la accesibilidad a la cultura y la necesidad de generarla desde posiciones críticas. Para conseguir las imágenes, me he alejado de la red para no hacer público sus nombres a especuladores y monopolios. Podéis ver un capricho. Quizá vanidad. Pero no, el necesario contraste que invoca los rasgos de la era contra cultural. Es una exigencia propia para torcer la mano hábil y ligera de quienes saben deslizar imágenes y datos donde conviene o desea hacernos ver. Cada imagen utilizada, lleva acreditada su autoría. En este Dormitorio deseo Despertar vuestro interés por estxs artistas. Y para facilitaros la tarea de búsqueda de recursos, os dejo a mi disposición toda la información. Quien quiera saber que me escriba un Comentario y se lo mando por correo o carta ordinaria.

Las imágenes proceden de un material gráfico de indudable gancho, knockouts fotomecánicos, a lo que hay que añadir ilustraciones que han sido cedidas por lxs propixs autorxs: publicaciones físicas: originales, portafolios, láminas o bien, impresos de ejemplares descatalogados y todo eso que los sabios denominaban «REFERENCE BOOKS» que se vendían en rastros y librerías especializadas. Hubiese podido robar imágenes de la red: pero es degradante y cobarde, y hasta castigado por vuestras leyes que hacen un delito de la miseria. Los diarios excesivamente precisos son el final de la libertad: por eso sólo los períodos «vacíos» que se interponen son los plenos. Trabajo para dormir. Prefiero ser porquero y que me entiendan los cerdos.

Termino con una cita sacada de Anarquismo, una introducción, de mi querida amiga Dolors Marin: «El hurto sólo existe a través de la explotación del hombre por el hombre… cuando la Sociedad te quita tu derecho a existir, tú debes tomarlo.»

Tras fisgar Viógrafía y se hizo impreso. Finales de 1986. Tengo siete años. Mi habitación es oscura y lóbrega. Soy Valiente. Duermo solo. Donde no alcanzan los rayos del sol alcanzan las notas musicales. Mi padre (Pedro Valera) se encarga de la cenas y de quitarme los libros de la cama al quedarme dormido. Mis padres me regalaron una lámpara de papel. Acudir a esos libros, vhs, cintas, vinilos, es natural en mí incluso antes de saber mirar, leer y escuchar. Para conocerme a mi mismo fue necesario retroceder hasta el hoyo del magma. Soy hijo de nuestro Barri Xino: El Raval: en su día llamado «siniestro» o «tenebroso» (los barrios chinos, los lugares del hampa). Los Archivos de Los Valientes Duermen Solos aparecen al ver una mujer deslizarse por las calles con un abrigo bastante decrépito de color verde que ya amarillea y me recuerda con viveza mis primeras pinturas. Basta con adquirir una Holga de plástico para capturar la imagen; una olivetti lettera 25 para mecanografiar el texto, y un inves 8086, para indexar los primeros documentos físicos en un archivo electrónico. Apunto notas de poética, lecturas de toda clase, observaciones sobre la vida cotidiana, aforismos, borradores, viajes, referencias pictóricas: son embriones o gérmenes o ideas en estado primario. Esas notas se encuentran agrupadas en cuadernos, de los cuales el primero abarca desde junio de 1993. Me propongo a darles un formato a modo de fanzine, escogidos de aquí y de allá con el objeto de ofrecer unos papeles inéditos de personajes que probablemente no existen, pero que de algún modo debieran haber existido. Sin contar lo que está desperdigado, se puede asegurar que no se ha publicado ni el uno por ciento de todo lo que ha desaparecido, o bien se ha ocultado, borrado, perdido, enterrado, quemado, olvidado. Es esa clase de ritmo, de voces, de ideas encontradas en esos objetos polvorientos de agujero de bala.

En mi caso, tenía veintiún años cuando di lugar a mi primer molde, tipo o caracteres. Emulaba así a un fundidor de tipos, antes de que el sistema se mecanizara, añadiendo la aleación de estaño y antimonio en caliente. Las minervas semiautomáticas, fabricadas a principios del siglo XX, con las que trabajé, podían producir hasta veinte mil letras por día, mientras que con los procedimientos anteriores apenas llegaba a dos mil quinientas. Habría que empezar por definir qué entendemos por tal palabra: imprenta. Pues bien, Gutenberg no inventó la imprenta. El mundo gráfico ha ido constantemente incorporando su quehacer nuevos productos hasta desembocar en la diversidad actual. En vísperas del año 2000 decido hacer una excursión por el Turó de l’Home. Me llamó la atención una pareja inclinada hacia todos lados y entre sí; dos palabras del texto sin espacios: ArsGravis. Raimon Arola y Lluïsa Vert vivían apartados de cualquier marco confesional y religioso, apartados de posibles abusos sincretistas de ciertos medios esotéricos y espiritistas, apartados, también, de las obsesiones científicas que pretenden explicar una experiencia mediante la erudición. De la misma forma, la luz de una vela tiene una realidad física y una función concreta, que es iluminar, pero desde la trama de significados que la envuelven, la luz de la vela abre un ámbito rico de significados, pues su luz nos abre una atmósfera de intimidad y cercanía. «ArsGravis o «arte grave», en el sentido de «profundo, noble, importante, trascendente…», pero también y básicamente, un arte «de peso» o más exactamente, un arte que «da peso» a lo sutil e invisible.», dice Raimon. ArsGravis crea unas emociones extrañas de encantamiento en la mente, produciendo un choque y un estado en el que la emoción y el poder seductivo superan la razón. La ilusión se une aquí con la magia. La visión personal que se tenía de la producción ars en la antigüedad, se entendía como algo que se aproximaba al desarrollo de las leyes eternas de una operación: la destreza de un trabajo individual colectivo libre que se ejecuta de acuerdo con los principios de la belleza absoluta, cósmica, divina y supersensorial del Caos: estado originario y confuso de la materia. Esa visión se esforzó por establecer retratos de personas disfrazadas, de manera convincente, fingiendo ser otra persona. Puede tratarse de autorretratos o de retratos de otros. Paula Rego, por ejemplo, se pintó así mismo en un traje oriental, como el filósofo Demócrito, similar al retrato de Rembrandt. En mi trabajo he conocido estados de conciencia alterada extática o frenética, además de las alucinaciones. De hecho, la capacidad de pasar, voluntariamente o no, de un estado de conciencia a otro, es otra característica universal que forma parte del sistema nervioso humano. El ars parece indisociable a esto último: hay una rica y cautivadora tradición/traducción que ha ocultado su identidad en abarqueras, abrazafarolas, abuelas, acabadas, aceradoreras, aceñeras, acrobatas, actrices, acomodadoras, acosadoras, afiladoras, africanas, afros, agentes, aguadoras, ahuyentadas, ajorradoras, aladreras, alambiqueras, albarderas, albañiles, alcahuetas, alejadas, alfareras, alfeñiques, alfombreras, algodoneras, alimañeras, alocadas, alquimistas, alucinadas, ambulantes, anacoretas, analfabetas, anarquistas, andadores, anestesiadas, aniquiladas, anónimas, antetodos, antiartes, antifascistas, antipersonas, antisociales, antitodos, antitodo, anunciantes, aparcacarros, aperadoras, apestadas, aplastantes, apresadas, apocalípticas, árabes, arrieras, armadas, armeras, arrastradas, arrepentidas, arribistas, arroyadoras, arruinadas, artesanas, articulistas, artificieras, artistas, aserradoras, asiáticas, astutas, ateas, atormentadas, atracadoras, atrapadas, audaces, augures, babosas, bacos, bailarinas, bajitas, bakuninistas, balas perdidas, bandidas, barberas, barbudas, barrabases, barrenderas, barquilleras, bataneras, bauleras, beatniks, bebedoras, bellacas, besugos, bizcas, bobas, bohemias, bolingas, bolleras, borrachas, borregas, botones, boyeras, bolilleras, bomberas, bordadoras, boteras, boticarias, botones, braceras, bufones, buscavidas, cabreras, cacos, cafres, cajeras, cajistas, calafateras, calamidadescalceteras, caldederas, caleras, calzonazos, callejeras, cámaras, camareras, caminantes, camineras, campaneras, canallas, cantantes, cantamañanas, canteras, capullas, caracremadas, caraculos, carasucias, carboneras, cardadoras, caribeñas, carpinteras, carretilleras, carteleras, cartoneras, carteras, carteristas, casqueras, castañeras, cedacedos, cenacheras, cencerros, cenetistas, cereras, cerradas, ceporras, cerrajeras, cesteras, chaperos, charlatanas, charnegas, chatarreras, chivatas, chocolateras, chofers, chorizos, chulazos, chupacables, chupopteras, chusmas, ciegas, cierrabares, cigarreras, cilleras, cineastas, civiles, clandestinas, clowns, cocineras, cocteleras, colchoneras, colgadas, colmeneras, colocadas, columnistas, comadronas, comebolsas, comeflores, compositoras, comuneras, condenadas, conejeras, confesadas, confinadas, confiteras, confundidas, conserveras, conspiradoras, constructivistas, consumidas, constipadas, conpinchadas, contaminadas, contrabandistas, contraculturales, contrapuestas, contratadas, corderitos, corresponsales, cortadas, cortarollos, cosarias, cosificadas, costeñas, cretinas, creyentes, cronistas, crueles, cuberas, cubistas, cuchareras, cuentistas, cuerpoescombros, culopollos, culpables, curanderas, dadas, deformadas, delincuentes, dementes, demoledoras, depravadas, depresivas, desaliñadas, desalmadas, desaprensivas, desatendidas, destrozadas, desatadas, descerebradas, descolgadas, descolocadas, desenmascaradas, desesperadas, desheredadas, desinformadas, desinteresadas, desmayadas, desmesuradas, desmemoriadas, desnudas, desordenadas, despeñadas, despiertas, desplomadas, destapadas, destartaladas, desterradas, destructoras, destruidas, detenidas, detestables, detonadoras, dibujantes, difíciles, dinámicas, directas, disciplinadas, discordiantes, disidentes, disipadoras, disparatadas, dispersas, disponibles, distópicas, distraídas, diversas, divertidas, divorciadas, dramaturgas, domadoras, don nadies, drogadictas, ebanistas, ecologistas, efusivas, enanas, encaladoras, encontradas, encuadernadoras, enamoradas, energúmenas, enlairats, ensoñadoras, enterradoras, equilibristas, escapistas, escorias, escultoras, esencieras, esotéricas, espadachinas, esparteras, especieras, especímenes, espías, esquiladores, esquimales, estafadoras, estetas, estereras, estraperlistas, estrelladas, eternautas, excéntricas, exiliadas, expropiadorea, extorsionadoras, falsificadoras, falsos, famosas, fanfarronas, fantasmas, fantoches, faquires, faranduleras, fariseas, farsantes, faroleras, 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Barcelona, al mundo del cuplé, el charlestón, los cabarets legendarios. Aquella última bohemia está a punto de despedirse para siempre jamás. Lo que vino a continuación fue una maquina de desmemoria. Un espantapájaros hubiese sido suficiente para infundir respeto. Actualmente he preferido hacerme contrabandista. La memoria es un regalo si sabemos ser Valientes y Dormir Solos. Los valientes duermen solos.

 

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