LVDS 190. La Cenicienta de Innocenti, en lugar de Bagno a Ripoli

CUADERNO NEGRO, caminando por los  caminos de Bagno a Ripoli, me doy de narices con el texto original del cuento clásico de Charles Perrault, La Cenicienta, traducido por el poeta y traductor Luis Alberto de Cuenca, en una exquisita versión del magnífico ilustrador Roberto Innocenti. De formación autodidacta, Innocenti se centra inicialmente en el diseño gráfico, en un estudio de animación en Roma. Tras regresar a su Toscana natal, también se dedica a la producción de carteles para películas y producciones teatrales. En 1979, ilustra su primer libro, 1905: Bagliori a Oriente. En 1983, tiene un encuentro crucial con el ilustrador suizo Etienne Delessert, quien lo visita en su estudio y le encarga ilustrar el cuento de hadas de La Cenicienta para una de sus prestigiosas series, en la que habían participado grandes artistas, entre ellos Roland Topor. Un amigo común, el ilustrador estadounidense John Alcorn, menciona su nombre. Innocenti acepta de inmediato y ambienta el cuento de hadas en el siglo XX, dándole un toque humorístico, haciendo que el protagonista conozca a un príncipe real, el príncipe Carlos. Delessert le pregunta si tenía algo en mente; Innocenti le muestra a Delessert las cuatro primeras láminas de Rosa Bianca. Su respuesta es inmediata: «Es un libro que no solo podemos hacer, sino que debemos hacer»

 

 

 

 

BSKSH BOSKE SIN HOJAS, no es ni campo ni es ciudad.
La idea de un tejido. Boske. Buskar. Poema. Programa.
Fuga. Desert. Volvemos a tejer con los vinilos.
Ese lugar donde no llegan los rayos de sol.
Allá donde se alcanzan las notas.

 

 

, «AULA ÜALÀ,
 contes llargs com un somriure.»

 

CUADERNO ROJO, hay obra orig. Cendrillon (1983), de Roberto Innocenti. Hay Trad. Cast. La Cenicienta (Editorial Lumen, Barcelona, 2001) Trad. Humpty Dumpty. 32 pp. Cartoné.  20,4 x 28,6 cm.

, he jugado con esa necesidad de establecer una imagen en la que Rossana Dedola cuenta que se ve con Innocenti en varias ocasiones y pasan mucho tiempo juntos mientras trabajan en su libro, Mi vida en un cuento de hadas (ed. Della Porta), publicado en francés por Gallimard y en español por Kalandraka. Parece que tiene éxito en México. Le hable de su infancia en Florencia durante la guerra, que le deja recuerdos de hambruna, de tanques y tropas indias marchando en fila india, y de sus primeros pasos como diseñador gráfico. Le preguntaba con cierta ansiedad cómo puede traducir su mundo, tan repleto de imágenes, en palabras. En cambio, las imágenes les surgieron espontáneamente. La presente nota se ha hecho a través del kollage, de personajes separados de sus plantillas narradoras, espacios que probablemente no existen, pero que de algún modo deberían haber existido. Varias veces se oyen tijeretazos de voces entrecortadas. De todas formas, acabarán recortándose con unas tijeras, en una delicada blandura, un pie de nota herida. No se me escapa que presentar estos fragmentos de manera seguida desvirtúa en cierta medida su sentido original.

 


 

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