LVDS 204. Jim y las habichuelas mágicas, en lugar de Wimbledon

CUADERNO NEGRO, caminando por las calles de Wimbledon me doy de narices con los setenta de Jim and the Beanstalk (Jim y las habichuelas mágicas), de Raymond Briggs; quien tiene don innato para contar historias, con un humor subversivo que se inspira en las ilustraciones de los periódicos y de la revista Punch. En esta narración, Jim se despierta bien temprano y encuentra un tallo de frijoles que crece fuera de su ventana. Al subir a la parte superior de la planta de frijoles, se encuentra con un castillo y un gigante. Briggs, aunque nunca se planea escribir para la literatura infantil, tiene 15 años cuando su profesor de arte se horroriza por su deseo de ser dibujante de caricaturas: «Debajo de la pintura viene la ilustración… debajo de esta, las caricaturas… luego, debajo de la alcantarilla, están las cloacas: ¡las tiras cómicas! ¡Los cómics! ¡Uf! Los pozos negros de la no cultura. La esencia —de ser ilustrador— es ser un actor en miniatura. Si la figura se agacha con miedo, tienes que sentirlo desde dentro… Al mismo tiempo, tienes que observarla desde fuera. Es un asunto realmente extraño.»

 

 

 

BSKSH BOSKE SIN HOJAS, no es ni campo ni es ciudad.
La idea de un tejido. Boske. Buskar. Poema. Programa.
Fuga. Desert. Volvemos a tejer con los vinilos.
Ese lugar donde no llegan los rayos de sol.
Allá donde se alcanzan las notas.

 

 

, «AULA ÜALÀ,
 contes llargs com un somriure.»

 

CUADERNO ROJO, hay obra orig. Jim and the Beanstalk (1970), de Marcel Proust. Hay Trad. Cast. Jim y las habichuelas mágicas, publicadJim and the Beanstalk (Coward-McCann, 1970) 40 páginas. Cartoné. Toma nota de Raymond Briggs. Jim y las habichuelas mágicas (1970).

, he jugado con esa necesidad de establecer una imagen en la que los últimos años de la década de 1960 y 1970 son una época muy creativa en la vida de Briggs, aunque teñida por el dolor tras la muerte de sus dos padres y su mujer en el espacio de 24 meses. El impacto de estos duelos se puede ver en sus libros posteriores, incluidos Fungus the Bogeyman (1977) y The Snowman (1978), que retratan las relaciones familiares y las pérdidas con matices y sensibilidad. La presente nota se ha hecho a través del kollage, de personajes separados de sus plantillas narradoras, espacios que probablemente no existen, pero que de algún modo deberían haber existido. Varias veces se oyen tijeretazos de voces entrecortadas. De todas formas, acabarán recortándose con unas tijeras, en una delicada blandura, un pie de nota herida. No se me escapa que presentar estos fragmentos de manera seguida desvirtúa en cierta medida su sentido original.

 


 

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