CUADERNO NEGRO, caminando por las calles de Tacoma me doy de narices entre la década de 1950 y principios de la década de 1990. Richard Brautigan es el hijo beatnik de Lulu Mary, una camarera que se hace llamar Mary Lou. El entorno de Brautigan se presenta en un ambiente de pobreza. Antes de usar la harina para cocinar, Mary tiene que tamizarla para quitar los excrementos de las ratas. Por lo tanto, este tipo de proyectos de vida acaban con Brautigan en Orizón, arrestado por tirar una piedra contra una ventana de una comisaría de policía, con el propósito de que lo lleven a prisión para poder comer. Se le transfiere al Hospital donde le diagnostican esquizofrenia paranoica y depresión, que tratan con doce sesiones de electrochoques. Internado, comienza a escribir obras inspiradas en los métodos y herramientas de la ciencia y la tecnología, que todavía se consideran nuevos o emergentes en ese momento, y expresan a través de ellas sus visiones sobre la relación del arte con estos campos, su creciente presencia en la vida cotidiana y su relevancia para el futuro. Desde que en 1984, con 49 años, Richard Brautigan se dispara en la cabeza, la cultura digital se ha transformado mucho. Pensar que la cultura digital no forma parte de la cultura de los cincuenta es desconocer la electrónica de consumo de los años cincuenta.
BSKSH 1301. Traumnovelle, en lloc de Viena
BSKSH BOSKE SIN HOJAS, no es ni campo ni es ciudad.
La idea de un tejido. Boske. Buskar. Poema. Programa.
Fuga. Desert. Volvemos a tejer con los vinilos.
Ese lugar donde no llegan los rayos de sol.
Allá donde se alcanzan las notas.
, «FOCS ARTIFICIALS,
el futur pinta negre.»
CUADERNO ROJO, hay obra orig. All Watched Over by Machines of Lover Grace, (Periódico original de 1967), de Richard Brautigan.
, he jugado con esa necesidad de establecer una imagen de las máquinas de amar de Brautigan que nos vigilan a todxs. Y que invitan a explorar el reino digital, extendido entre sectores cada vez mayores de la población mundial, volviéndose omnipresente en la experiencia cotidiana que se convierte en algo común, en extensiones naturales no solo de las personas, como sugiere el subtítulo del libro, Understanding Media (1964), de Marshall Meluhan, sino también de los entornos que habitan. Estos aparatos incluyen las máquinas que difunden las imágenes de los medios de comunicación y, junto con las ideas populares sobre la ciencia y la tecnología, cambiando profundamente las visiones del mundo y creando nuevos escenarios de ciencia ficción a medida que otros se vuelven rápidamente obsoletos. Las computadoras pasan del tamaño de una habitación a cajas discretas que caben en un escritorio, y comienzan a transformar la forma en que trabajamos. La idea de la información pasa de ser una teoría matemática de nicho al sistema más fundamental que define nuestra era. La presente nota se ha hecho a través del kollage, de personajes separados de sus plantillas narradoras, espacios que probablemente no existen, pero que de algún modo deberían haber existido. Varias veces se oyen tijeretazos de voces entrecortadas. De todas formas, acabarán recortándose con unas tijeras, en una delicada blandura, un pie de nota herida. No se me escapa que presentar estos fragmentos de manera seguida desvirtúa en cierta medida su sentido original.
