Técnica Mixta, Gouache y Digital. Febrero de 2020.
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FÈLIX RIERA es escritor, editor y agente cultural. Es autor del ensayo, Just abans del salt endavant (Pòrtic, 2017) y Las pasiones según Rafael Argullol (Acantilado, 2020). PERE TORRELL es arquitecto y editor de PLEC 22. Claramente es quien me dio la noticia de que había salido en La Vanguardia y me dijo que lo leyera. El artículo firmado por FÈLIX RIERA fue publicado el 27/10/2015 con el título: Los valientes duermen solos. En ningún momento llegué a pensar que mi aforismo encabezara un artículo de opinión, y que mi blog fuera una celebración elaborada por quien ha sido director editorial de Grup 62 y director de Catalunya Radio.
Quería saber más cosas de su decisión. Quería darle las gracias por su honestidad y expresar mi gratitud por la ayuda que me había brindado. Su opinión tuvo toda importancia personal para mi. Me dice de dónde venimos y me enseña a entender dónde estamos, a la vez que me hace reflexionar sobre dónde queremos ir. Voy a llamar a las oficinas del Grupo Godó a preguntar por FÈLIX RIERA, me dije. En el primer intento de quedar, accedió enseguida a reunirse conmigo, cosa que le agradecí. La conciencia es fruto de los compromisos sociales. Quedamos la primera semana.
Sentado a la sombra se encuentra FÈLIX. No tardará en reconocerme. Sin conocernos esbozamos una sonrisa muy viva. Mi nariz, que rara vez se equivoca, me dice que desde el principio se sabe que tiene que irse. Un poco de agua con té se convierte en algo.
Antes de nada tengo que preguntar a FÈLIX, ¿por qué? Al cabo de un rato de charla me doy cuenta de que no es ni como los demás ni igual a nadie. Su insistente mirada de pájaro se asemeja a un cuchillo. Me da vergüenza no estar suficiente contento de mi, le dije. Presuponía que para lograr algo, como aparecer en la prensa, se necesitaba tener contactos o influencias, más allá de méritos propios. Empecé sin que nadie me pudiera leer y en este sentido, siempre he creído que no existe en absoluto un lector mío que no sea yo. Pero ahora ya no estoy tan seguro. Bromeamos un poco.
Situación para hablar de Hansel y Gretel, su nueva revista digital dirigida, por un lado, a impulsar el diálogo plural y transdisciplinario sobre las políticas culturales y, de la otra, a participar en la elaboración de nuevos modelos y realidades. La imaginación de FÈLIX trabaja continuamente tapando todas las fisuras. Se muestra amable, razonable, correcto, humanista. He aquí un hombre avanzado en la comprensión como una forma diversa de pensamiento, fuera de la norma y capaz de alumbrar nuevas interpretaciones y visiones de nuestro entorno. FÈLIX RIERA me adentra aquí en los caminos entrecuzados del arte, me ofrece las historias de algunos artistas cruciales; aquellos que tienen lugar sus sucesivos encuentros con el cristianismo.
Me lleva hasta la tierra de nadie, en una zona intermedia entre la parte católica y la parte humanística, sin vencer cierta resistencia sentimental, hecha de una voz en off que recuerda el sublime, T.G.M. – osvoboditel (1990), de Vera Chytilova; film que combina material de archivo con nuevas filmaciones de los lugares significativos en la vida y el legado de Tomás Garrigue Masaryck, el primer presidente de Checoslovaquia. Es el equivalente exacto; el contento de sí mismo por la buena acción o una obra de arte. Me invita a considerar la obra de Ignasi Aballí. La gracia culmina por la experiencia de Tucídides; cualquier ser ejerce siempre, por requisito natural, todo el poder que dispone.
FÈLIX me ofrece renovar mi comprensión a través de las mayores obras filosóficas de Paul Morand, Louis Huart y René Girard. Aquí todo se dice y todo se importa. Aceptamos que seamos distintos. O, aún más, nos alabamos nosotros mismos. Nos hallábamos junto a la bomba, sobre el agujero del pozo, ante los supuestos propósitos de los filósofos que, capa tras capa, recogemos aquello que ahora acaba en la mesa de la cafetería. Tan sólo de una imagen subliminada y romántica de los propios mercaderes viajeros que, al fin y al cabo, se embarcaban en solitarios viajes.
Nosotros también somos distintos de lo que imaginamos ser. Aquí llegamos al punto central de este debate. Apareció otro recurso natural finito: el tiempo. Pareció haber un consenso general acerca de que ya no podíamos formularnos grandes cuestiones. Es fundamental terminar con aquello que nos une. Mi claridad es firme cuando quiero ser agradecido. Esto nos da una oportunidad de comenzar a leer juntos LOS VALIENTES DUERMEN SOLOS, de FÈLIX RIERA. Empieza así: «La soledad nos atenaza. Nadie está en condiciones de proclamar “quiero estar solo” y desear que la invocación se cumpla. Y sin embargo a veces la soledad es el precio que uno debe pagar para ser coherente, para mantener sus ideales en un mundo que cree que insulta al otro al llamarle iluso.»
La descripción de un blog, que esconde la búsqueda radical de una idea propia que responde a lo más profundo de las motivaciones humanas en manos de la gente, sin la mínima propiedad de identidad. Esa gota que justifica lo accidental, el azar de lo humano. Tal vez sea por ello que, en definitiva, importa siempre bien poco, cuando leemos LOS VALIENTES DUERMEN SOLOS, lo que podamos pensar de quién hay detrás del nombre/aforismo, ya que cualquiera puede haberla escrito. Lo que de verdad importa es lo que en ella, y desde ella o contra ella, se desea. Esto acabará por convertirse en una experiencia de las constantes humanas en el proceso de la vida. Ahora es cuando me revelo y que me desconozca, que sienta que siempre estamos solos, desoladoramente solos.